Un tributo a la frescura de las picanterías arequipeñas. Esta ensalada rústica destaca por la textura quebrada de la papa y el picante vibrante del rocoto, equilibrados por la acidez del vinagre. Un acompañamiento honesto, lleno de tradición y color.

Hierve el agua con la sal de cocción y agrega las papas blancas enteras o en mitades grandes. Cocina por 18 a 22 minutos, hasta que un cuchillo entre fácil pero la papa no se deshaga.
Escurre las papas y déjalas entibiar 5 minutos. Pélalas si la piel está gruesa y rómpelas con tenedor en trozos irregulares; deben quedar quebradas, no hechas puré.
Pela el
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pica el perejil y el culantro fino. No los machaques: deben entrar frescos y verdes, no como pasta triste pegada al cuchillo.
Bate el vinagre tinto con el aceite de oliva, la sal final y la pimienta negra molida por 30 segundos, hasta que el aliño se vea brillante y ligeramente unido.
Mezcla la papa quebrada con el tomate, el rocoto, el perejil, el culantro y el aliño. Mueve con cuidado por 1 minuto, aplastando apenas algunas papas para que el vinagre agarre cuerpo. Sirve fresco o a temperatura ambiente.