Crocancia verde y alma terrosa realzada por el brillo del aceite de oliva y el calor directo del fuego. Es la guarnición perfecta que celebra la simpleza técnica, donde cada tallo se carameliza hasta alcanzar su punto más vibrante. Un bocado limpio, elegante y cargado de vitalidad.

Lava los espárragos, sécalos muy bien y corta la parte dura de la base. Si algunos tallos son gruesos, pártelos a lo largo para que se cocinen parejo y no terminen fibrosos.
Mezcla los espárragos con el aceite de oliva, la sal y la pimienta negra. Deben quedar apenas brillantes, no nadando en aceite; así doran mejor y mantienen su crocancia.
Calienta la plancha o sartén a fuego medio-alto por 3 minutos, hasta que esté bien caliente. Acomoda los espárragos en una sola capa y cocínalos por 5 a 7 minutos, girándolos de vez en cuando, hasta que estén verdes intensos, con marcas doradas y todavía firmes al morder.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Apaga el fuego y termina con el jugo de limón si quieres un cierre más fresco. Sirve tibio o recién hecho, antes de que el vapor ablande los tallos y les quite ese punto limpio de plancha.