La fondue es la máxima expresión del placer compartido, una emulsión sedosa de chocolate oscuro que transforma cada bocado en ritual. La intensidad del cacao se equilibra con fruta fresca, malvaviscos y bizcochos para mojar sin complicarse la vida. Un clásico suizo, tibio, brillante y hecho para celebrar en la mesa.

Lava y seca las fresas. Corta el plátano y la piña en bocados medianos, firmes para pinchar. Acomoda también los malvaviscos y los bizcochos de soletilla antes de prender el fuego.
Pica el chocolate bitter en trozos pequeños para que se derrita parejo. Si los pedazos quedan grandes, la crema se calienta de más antes de que el centro se rinda.
Calienta la crema de leche
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega el chocolate picado y deja reposar 1 minuto sin mover. Luego mezcla desde el centro hasta que quede una salsa lisa, oscura y brillante. Incorpora la vainilla y la pizca de sal.
Sirve la fondue tibia con los bocados y pinchos. Si la salsa espesa durante la mesa, caliéntala 30 segundos a fuego muy bajo y mezcla hasta recuperar fluidez.