Bebida ancestral de los Andes peruanos que captura la esencia vibrante de la frutilla cusqueña. Su carácter meloso y refrescante nace de una fermentación paciente, equilibrando el dulzor frutal con la profundidad de la chicha de jora. Un elixir artesanal, denso y aromático, que nos conecta con la festividad y el espíritu de nuestra sierra sur.

Hierve el agua con el azúcar, la canela y el clavo de olor por 5 minutos, hasta que el azúcar se disuelva y el aroma se abra. Apaga y deja entibiar 8 minutos.
Lava la frutilla, retira hojas o partes golpeadas y córtala por la mitad. Cuela el almíbar especiado para retirar la canela y el clavo.
Licúa la frutilla con el almíbar colado y la mitad de la chicha de jora por 30 segundos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pasa el licuado a una jarra, agrega el resto de la chicha de jora y el hielo. Mezcla suave y sirve fría o fresca, con dulzor meloso y fondo fermentado claro.