Un abrazo cremoso de pasta corta envuelta en una salsa Mornay aterciopelada y profunda. Es el confort absoluto hecho plato, donde el fundido perfecto de los quesos crea una textura sedosa que cautiva desde el primer bocado. Sencillez magistral para los amantes del sabor auténtico.

Hierve el agua con la sal y cocina el fusilli por 9 a 10 minutos, hasta que esté al dente. Reserva una taza del agua de cocción antes de escurrir: puede salvar la textura de la salsa.
Derrite la mantequilla
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Vierte la leche poco a poco, batiendo para evitar grumos. Cocina 5 minutos, hasta que la salsa cubra la cuchara. Agrega la mostaza de Dijon, la nuez moscada, la pimienta y la sal.
Baja el fuego y agrega el queso cheddar, el queso Edam y el queso parmesano rallado en tandas, mezclando hasta que se derritan. No dejes que hierva fuerte: el queso se puede cortar y ponerse arenoso.
Mezcla el fusilli con la salsa caliente por 1 minuto, hasta que cada espiral quede bien cubierta. Si la salsa espesa demasiado, afloja con un poco del agua reservada. Sirve al toque, cremoso y brillante.