Una galletita criolla pequeña, seca y perfumada con naranja. Ligera por el batido de clara pero firme y crocante al salir del horno, está hecha para el lonche, el café y para ablandarse lentamente en la boca. De esas que empiezan acompañando una taza y terminan desapareciendo a puñados.

Precalienta el horno a 160 °C y cubre una bandeja con papel manteca. Mezcla la harina con la ralladura de naranja, separando bien cualquier grupo de ralladura para que el perfume se reparta parejo.
Bate las claras con la sal durante 1 a 2 minutos, hasta que estén espumosas y blancas. Añade el azúcar en polvo en tres tandas y sigue batiendo durante 5 a 7 minutos, hasta obtener un merengue brillante, espeso y de picos firmes que conserve su forma al levantar las varillas.
Incorpora la mezcla de harina en dos tandas, con movimientos envolventes y solo hasta que no queden zonas secas; la masa debe conservar aire y caer lentamente de la espátula. Pásala enseguida a una manga con boquilla redonda y forma
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Hornea durante 14 a 17 minutos, hasta que las paciencias estén secas al tacto, firmes y apenas doradas en los bordes y la base. Pásalas a una rejilla y deja enfriar 10 minutos; al perder el calor terminarán de ponerse duras y crocantes. ¡Y listo! Si parten con un chasquido seco y luego se van ablandando poco a poco en la boca, salieron como deben 😌