Goulash húngaro de ternera, caldoso y profundamente rojo por el pimentón dulce. La cebolla cocida lentamente construye el fondo, la alcaravea aporta el aroma característico y la papa completa un guiso sustancioso donde la carne queda tierna sin necesidad de espesar la salsa.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta la carne de terneta en cubos de unos 3 cm y sécala con papel absorbente. Pica finamente la cebolla blanca y el ajo. Pela la papa blanca y la zanahoria y córtalas en trozos medianos; corta el pimiento verde y el tomate en piezas pequeñas.
Calienta el aceite vegetal en una olla grande a fuego medio-bajo. Agrega la cebolla blanca y cocina 12 a 15 minutos, moviendo con frecuencia, hasta que esté muy suave, dulce y translúcida, apenas dorada. Retira la olla del fuego, añade el pimentón dulce y mezcla durante 20 segundos para perfumar la grasa sin quemarlo.
Devuelve la olla a fuego medio, agrega la carne de terneta, el ajo, la semilla de alcaravea y la sal. Cocina 4 a 5 minutos, moviendo para que la carne se impregne del fondo de cebolla y pimentón. Añade el agua, lleva a hervor suave, tapa parcialmente y cocina a fuego bajo por 90 minutos, hasta que la carne empiece a sentirse tierna al pincharla.
Agrega la papa blanca, la zanahoria, el pimiento verde y el tomate. Cocina a hervor suave por 25 minutos, parcialmente tapado, hasta que la papa esté tierna pero mantenga su forma y la carne pueda cortarse fácilmente con la cuchara. El caldo debe quedar rojo y sustancioso, pero todavía claramente caldoso.
Apaga el fuego y deja reposar el goulash 5 minutos antes de servir. ¡Y listo! Debe llegar muy caliente, con carne tierna, papa entera y un caldo rojo dominado por el pimentón y la alcaravea; no necesita harina, crema ni reducción hasta convertirse en salsa espesa. 🧡