Dulzura herbal y frescura instantánea que captura la esencia del campo bajo el sol. El guarapo es caña pura convertida en bebida viva, dorada y refrescante, con un toque cítrico que despierta sin tapar su sabor natural. De la caña al vaso, frescor directo y sin disfraz.

Pela la caña de azúcar y retira la capa dura exterior. Córtala en bastones pequeños de 2 a 3 cm; mientras más chicos, mejor extraen jugo sin forzar la máquina.
Licúa la caña en tandas con el agua, solo hasta romper bien la fibra y que el líquido se vea dorado. No busques una mezcla fina: queremos extraer jugo, no desaparecer la caña.
Cuela presionando bien la fibra para sacar todo el jugo. Si ves mucha pulpa, pasa el líquido una segunda vez por colador fino: debe quedar dulce, limpio y sin hebras molestas.
Mezcla el jugo recién colado con el jugo de limón y sirve de inmediato sobre hielo. Debe sentirse frío, dulce, herbal y con una acidez limpia que no tape la caña.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
