Habas secas de la sierra cocidas brevemente, perfumadas y luego tostadas hasta quedar secas y crujientes. La cáscara de naranja y el romero dejan un aroma tenue mientras la sal resalta el sabor tostado del haba. Un fiambre andino sencillo, hecho para picar, guardar y llevar.

Revisa las habas secas con cáscara, retirando piedras, granos dañados o cualquier impureza, y enjuágalas rápidamente bajo agua corriente. No las dejes remojando: aquí solo buscamos limpiarlas antes de la cocción corta.
Lleva el agua a hervor con tres cuartas partes de la sal. Agrega las habas y cocina durante 10 minutos a hervor moderado. Deben hidratarse ligeramente y perder parte de su dureza, pero seguir firmes y enteras, no cocidas como menestra. Escúrrelas muy bien.
Extiende las habas calientes sobre un paño de cocina, reparte encima la cáscara de naranja y el romero, y cúbrelas con el mismo paño durante 15 minutos para que el vapor las perfume suavemente. Destápalas, retira los aromáticos y déjalas orear otros
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Precalienta el horno a 190 °C. Extiende las habas en una sola capa sobre una bandeja y tuéstalas durante 25 a 30 minutos, moviendo la bandeja cada 8 a 10 minutos, hasta que las cáscaras estén secas, doradas y ligeramente abiertas, y las habas se sientan firmes y tostadas al morder. Espolvorea el resto de la sal apenas salgan del horno y déjalas enfriar 10 minutos; al bajar de temperatura terminan de ponerse crujientes. ¡Y listo! Un puñado, otro puñado y de pronto ya no queda fiambre para el camino. 😌