Helado cremoso de selva: pulpa de ungurahui mezclada con leche condensada y aligerada con crema de leche semi-montada. Se congela sin máquina, rompiendo cristales al inicio para que quede suave. Dulce, con notas terrosas y un guiño a cacao en el fondo.

Mezcla la pulpa de ungurahui con la leche condensada, la vainilla y la sal hasta que quede una base lisa, oscura y brillante. Prueba: debe sentirse dulce, pero todavía con ese fondo terroso de selva.
Bate la crema de leche fría por 2 a 3 minutos, hasta que esté semi-montada: espesa, suave y con ondas ligeras. Si la llevas a crema dura, después cuesta integrarla sin perder aire.
Incorpora la base de ungurahui a la crema en dos tandas, con movimientos envolventes. Debe quedar uniforme, aireada y cremosa, no líquida ni cortada.
Pasa la mezcla a un recipiente hermético y congela 45 minutos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Repite ese mezclado 2 veces más, cada 45 minutos, hasta que la textura se vea más densa y pareja. Luego congela sin tocar por 3 horas, hasta que el helado esté firme.
Deja el helado 8 a 10 minutos fuera del frío antes de servir. Debe poder sacarse con cuchara, sentirse cremoso y dejar ese final de ungurahui entre cacao, nuez y selva.