Tiras finísimas de masa de trigo, fritas hasta quedar doradas y quebradizas. Es el topping crocante de batalla: ligero, aireado y con ese crunch que levanta sopas, arroces y salteados. Si suena fuerte al romperse, vas perfecto.

Apila pocas láminas de masa wantán a la vez y córtalas en tiras muy finas, de unos 3 a 5 mm. Sepáralas con los dedos para que no entren al aceite como un bloque.
Calienta el aceite vegetal a fuego medio-alto. Prueba con una tira: debe burbujear al toque y subir rápido, sin oscurecerse en segundos.
Fríe la masa wantán por tandas pequeñas durante 35 a 60 segundos, moviendo apenas con la espumadera, hasta que quede dorada clara. No esperes a que se ponga marrón: fuera del aceite sigue tomando color.
Retira los hilos sobre papel absorbente y sazona con sal mientras siguen calientes. Déjalos enfriar 5 minutos antes de guardar o usar: ahí terminan de quedar quebradizos.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
