El tesoro mejor guardado de nuestras barras marinas: hueveras doradas con una costra irresistible que esconde un interior firme y lleno de sabor. Es ese bocado crocante y criollo que te transporta de inmediato a la brisa del puerto. Potencia marina pura en cada crujido.

Enjuaga la huevera de pescado con cuidado, escúrrela y sécala muy bien. Si viene muy gruesa, ábrela como filete sin deshacerla. Sazona con parte del jugo de limón, el ajo molido, parte de la sal y parte de la pimienta negra molida; deja reposar 8 minutos.
Corta la cebolla roja
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Bate el huevo de gallina en un bowl. En otro bowl, mezcla la harina de trigo con el resto de la sal y el resto de la pimienta negra molida. La harina debe sazonar la costra, no solo blanquearla.
Calienta el aceite vegetal a fuego medio-alto. Pasa la huevera por huevo y luego por harina, sacudiendo el exceso. Fríe por 2 a 3 minutos por lado, hasta que quede dorada, firme y bien cocida al centro.
Retira la huevera sobre papel absorbente y deja reposar 2 minutos. Sirve caliente con la sarsa criolla encima o al lado, cuando la costra todavía cruje y el interior sigue jugoso.