El clásico de brunch en su forma esencial: English muffin tostado, lomo canadiense dorado, huevo pochado de yema fluida y una holandesa de mantequilla, yema y limón. La gracia está en servirlo recién armado, con la salsa sedosa y tibia sobre el huevo todavía caliente. Rico y elegante, pero sin palta, espinaca ni adornos que cambien el plato.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Parte los English muffins por la mitad y separa las porciones de lomo canadiense. Casca cada huevo destinado al pochado en una taza pequeña para poder deslizarlo al agua sin romper la yema. Ten todo listo antes de empezar la holandesa: desde ahí el plato funciona mejor como una cadena continua.
Derrite la mantequilla a fuego bajo sin dejar que se dore. Pon las yemas, el jugo de limón, la sal y la cayena en un bowl sobre una olla con vapor muy suave, sin que el bowl toque el agua, y bate durante 2 a 3 minutos, hasta que la mezcla esté pálida, espesa y deje marcas breves del batidor. Retira el bowl del vapor y agrega la mantequilla tibia en hilo fino, batiendo sin parar, hasta obtener una holandesa lisa, brillante y capaz de caer de la cuchara en una cinta gruesa. Déjala sobre la olla ya apagada, con el agua todavía tibia, mientras terminas el plato.
Calienta una sartén a fuego medio. Tuesta los English muffins por el lado cortado durante 2 a 3 minutos, hasta que estén dorados y crujientes en la superficie pero todavía tiernos dentro; retíralos. En la misma sartén calienta el lomo canadiense durante 45 a 60 segundos por lado, hasta que esté bien caliente y tenga algunos bordes dorados. Coloca una porción de lomo sobre cada mitad de muffin.
Calienta el agua con el vinagre hasta un hervor apenas perceptible: deben aparecer pequeñas burbujas en el fondo, nunca una ebullición violenta. Desliza los huevos con cuidado y cocina durante 3 a 3½ minutos, hasta que las claras estén completamente firmes alrededor y las yemas sigan blandas y fluidas. Retira cada huevo con espumadera y déjalo escurrir unos segundos para no mojar el muffin.
Coloca un huevo pochado sobre cada muffin con lomo y cubre inmediatamente con la holandesa tibia, dejando que caiga por los lados sin sepultar todo el pan. Sirve al instante. El punto correcto es muffin tostado, lomo caliente, clara firme, yema que corre al cortarla y una holandesa lisa que se mezcla con esa yema sin separarse. Eso es Eggs Benedict; no necesita más decoración para funcionar. 🍳