Macerado oscuro de huito con aguardiente de caña y almíbar. Sale agridulce, con esa nota frutal-terrosa bien de selva, y un color que se pone casi negro con los días. Se hace con calma, en frasco, y se sirve en copa chica.

Lava el huito, sécalo y córtalo en trozos medianos. Retira semillas duras o partes dañadas; la fruta debe entrar limpia al frasco para que el macerado no agarre sabores raros.
Hierve el agua con el azúcar rubia por 5 a 7 minutos, hasta que se disuelva y quede un almíbar ligero. Apaga y enfría por completo antes de mezclar con el aguardiente.
Coloca el huito en un frasco de vidrio limpio. Agrega el almíbar frío y el aguardiente; mezcla suave, cierra bien y deja espacio libre arriba para poder moverlo sin derrames.
Macerar 20 a 30 días en un lugar fresco y oscuro. Mueve el frasco cada 3 o 4 días; el líquido debe ponerse cada vez más oscuro, casi negro, con aroma frutal y alcohólico limpio.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Cuela el huitochado con colador fino y pásalo a una botella limpia. Sirve en copa chica, frío o a temperatura ambiente; debe sentirse agridulce, oscuro y con golpe claro de aguardiente.