Una sopa amazónica de maní con gallina tierna y perfume de sacha culantro. Espesa sin volverse pesada, con yuca suave y un caldo cremoso que concentra el carácter cálido de la selva peruana.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta la yuca en trozos medianos, pica la cebolla, pela el ajo, retira las semillas del ají dulce y lava el sacha culantro. Revisa las presas de gallina para retirar cualquier astilla de hueso y deja todo listo antes de empezar.
Reserva unos 300 ml del agua. Calienta el aceite en la olla a presión y cocina la cebolla, el ajo y el ají dulce durante 4 minutos, hasta que estén suaves y fragantes. Agrega la cúrcuma y el comino, mueve unos segundos y añade las presas de gallina, el resto del agua y la mitad de la sal. Cierra la olla y cocina 25 minutos desde que alcance presión; apaga y deja que la presión baje naturalmente durante unos 8 minutos antes de abrir según las indicaciones de seguridad de tu olla. La gallina debe estar tierna al pincharla y el caldo debe tener sabor concentrado.
Mientras la gallina se cocina, licúa el maní tostado, la harina de maíz y la mayor parte del sacha culantro con el agua reservada. Licúa hasta obtener una crema uniforme, sin trozos grandes de maní y lo bastante fluida para poder verterla fácilmente.
Retira las presas de gallina y mantenlas tapadas. Lleva nuevamente el caldo a hervor suave, agrega la yuca y cocina destapado durante 12 a 15 minutos, hasta que puedas atravesarla con un cuchillo pero todavía conserve su forma. Baja el fuego, vierte la crema de maní poco a poco mientras mueves y cocina 8 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que la sopa cubra ligeramente la cuchara pero siga corriendo con facilidad. Si espesa demasiado pronto, baja el fuego antes de que se pegue.
Regresa la gallina a la olla y caliéntala 2 a 3 minutos dentro de la sopa. Apaga el fuego, incorpora el resto del sacha culantro y de la sal, y sirve inmediatamente con una presa y varios trozos de yuca por plato. Si el caldo quedó cremoso pero todavía cuchareable, el maní se siente tostado y el sacha culantro perfuma sin tapar la gallina, salió como debía. ¡Y listo! 🥘