Panecillo limeño pequeño, dulce y aromático, con miga compacta, anís tostado y ajonjolí. Su forma enrollada y su corteza dorada conservan el carácter de la karamanduka tradicional de panadería. Va perfecta tibia o a temperatura ambiente con café, té o chocolate.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Tuesta el Anís en Grano y aproximadamente un tercio del Ajonjolí en una Sartén Antiadherente seca a fuego medio durante 1 a 2 minutos, moviendo continuamente, hasta que estén muy aromáticos y el ajonjolí empiece apenas a dorarse. Retira de inmediato para que no se amarguen.
Mezcla en un Bowl de Mezcla la Harina sin Preparar, el Azúcar Rubia, la Levadura Seca y la Sal de Mesa. Agrega el Agua y aproximadamente el 65 % del Huevo y une hasta formar una masa firme. Incorpora la Manteca Vegetal, la Mantequilla sin Sal y las semillas tostadas; amasa durante 8 a 10 minutos, ayudándote con la Rasqueta, hasta obtener una masa lisa, flexible y ligeramente firme.
Divide la masa en 20 porciones de unos 25 g. Forma cada una en un cilindro corto, aplánala ligeramente con el Rodillo de Amasar y enróllala sobre sí misma para formar el pequeño rollo característico. Acomódalas con la unión hacia abajo sobre una Bandeja para Horno cubierta con Papel Manteca.
Cubre las piezas con un Paño de Cocina y deja fermentar durante 50 minutos, hasta que se vean más gorditas y aireadas, sin esperar que dupliquen su tamaño. Píntalas suavemente con el huevo restante y reparte encima el resto del Ajonjolí.
Hornea a 180 °C durante 15 a 17 minutos, hasta que las karamandukas estén bien doradas, firmes en la base y perfumadas a anís tostado. Retíralas con los Guantes de Horno y déjalas enfriar sobre una Rejilla Enfriadora durante 8 minutos antes de servir. ¡Y listo! Pequeñas, crocantes y con ese perfume limeño que llega antes que el primer mordisco.