Capas de pasta con una boloñesa casera de res, bechamel sedosa y bastante queso fundido. Esta versión conserva la estructura clásica de ragú, salsa blanca y parmesano, pero adopta el acabado con mozzarella tan familiar en las lasañas peruanas. Jugosa por dentro, dorada arriba y firme después de un buen reposo.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pica fino la cebolla y la zanahoria. Calienta el aceite de oliva en una olla grande y cocina ambas durante 6 a 7 minutos, hasta que estén suaves y ligeramente doradas. Agrega el ajo molido y cocina 1 minuto. Incorpora la carne molida de res, la pimienta y algo más de la mitad de la sal; cocina 8 a 10 minutos, rompiendo los grumos, hasta que la carne pierda toda apariencia cruda y empiece a dorarse en el fondo.
Agrega la pasta de tomate y cocínala 2 minutos, hasta que oscurezca ligeramente. Vierte el vino tinto y raspa el fondo de la olla; deja hervir 2 minutos. Incorpora el tomate picado o triturado y el orégano. Baja el fuego y cocina destapado durante 25 a 30 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta obtener una boloñesa espesa y brillante, pero todavía suficientemente jugosa para humedecer la pasta.
Mientras la boloñesa termina, derrite la mantequilla a fuego medio-bajo en una cacerola. Agrega la harina y cocina 2 minutos, batiendo, hasta formar una pasta lisa sin sabor a harina cruda. Incorpora la leche fresca poco a poco mientras bates para evitar grumos. Cocina 6 a 8 minutos, hasta que la salsa quede sedosa y cubra ligeramente la parte posterior de una cuchara. Añade la nuez moscada y el resto de la sal y retira del fuego.
Precalienta el horno a 180 °C. Extiende una capa fina de bechamel en el fondo del molde. Coloca una capa de láminas de lasaña, seguida de boloñesa, bechamel, parte del queso mozzarella y un poco de queso parmesano. Repite las capas hasta terminar los ingredientes, procurando repartir las salsas hasta los bordes. Cierra con bechamel y el resto de ambos quesos. Las láminas deben quedar completamente rodeadas de salsa para que terminen de hidratarse durante el horneado.
Hornea durante 30 minutos cubriendo el molde para retener humedad. Destapa y continúa 12 a 15 minutos más, hasta que la superficie esté dorada, el queso burbujee y un cuchillo atraviese las capas de pasta sin resistencia dura. Retira con guantes de horno y deja reposar 12 minutos antes de cortar. ¡Y listo! Si sale una tajada firme pero el interior todavía se ve jugoso y el mozzarella hace su pequeña demostración dramática, quedó como debía. 😌