Una fuente generosa de lasaña con ragú de carne, bechamel sedosa y queso bien gratinado. El tomate queda concentrado, la carne sabrosa y las capas húmedas pero firmes al corte. Es la lasaña casera que uno espera encontrar al centro de la mesa, sin ingredientes que estorben al clásico.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pica muy fino la cebolla, la zanahoria y el apio. Calienta el aceite de oliva en una olla a fuego medio y cocina las verduras durante 6 a 7 minutos, hasta que estén suaves y apenas doradas en los bordes. Agrega el ajo molido y cocina 30 segundos, solo hasta que perfume.
Sube a fuego medio-alto, agrega la carne molida, el 25 % de la sal y la mitad de la pimienta. Cocina durante 6 a 7 minutos, rompiendo los grumos pero dejando que la carne toque la olla el tiempo suficiente para dorarse, hasta que esté marrón y ya no libere líquido rosado.
Añade el vino tinto y raspa bien el fondo durante 2 minutos, hasta que desaparezca el aroma alcohólico fuerte. Incorpora la pasta de tomate y cocina 1 minuto; agrega el tomate, el orégano, el laurel, el 15 % de la sal y 200 ml del agua. Cocina destapado a fuego medio-bajo durante 20 minutos, moviendo ocasionalmente, hasta que el ragú quede espeso, brillante y sin agua separada en la superficie. Retira el laurel.
Mientras el ragú hierve suave, derrite la mantequilla en una cacerola a fuego medio-bajo. Agrega la harina y cocina 2 minutos, mezclando continuamente. Incorpora la leche poco a poco con el batidor y cocina 5 a 6 minutos, hasta que la bechamel quede lisa y cubra la cuchara con una capa fina. Sazona con la nuez moscada, la mitad restante de la pimienta y el 25 % de la sal.
Lleva el resto del agua a hervor en una olla grande con el 35 % restante de la sal. Cocina las láminas de lasaña durante 4 a 5 minutos, solo hasta que estén flexibles pero todavía firmes. Escúrrelas y sepáralas inmediatamente para que no se peguen.
Calienta el horno a 190 °C. Extiende una capa fina de ragú en la base del molde y arma capas de lasaña, ragú, bechamel y mozzarella, distribuyendo todo hasta los bordes. Repite hasta terminar los ingredientes y cierra con bechamel, el resto de la mozzarella y todo el parmesano. Las capas deben quedar húmedas y bien cubiertas, pero sin charcos de salsa.
Hornea durante 28 a 32 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada, el queso burbujee y la salsa hierva suavemente en los bordes. Retira con guantes y deja reposar 10 minutos antes de cortar. ¡Y listo! Si la porción sale entera pero todavía se ve jugosa entre las capas, la lasaña quedó donde debía 😌