Dulzura envolvente definida por la textura densa de la leche condensada y el carácter botánico de la ginebra. Es un clásico que evoca la bohemia española, ideal para cerrar la noche con una nota cálida. Un cóctel de contraste y seducción en cada sorbo.

En una coctelera, agrega la ginebra, la leche y la leche condensada. Mezcla primero sin hielo por 10 segundos, hasta que la condensada se integre y no quede pegada al fondo.
Agrega el hielo, cierra la coctelera y agita fuerte por 20 segundos, hasta que el metal se sienta frío y la mezcla quede cremosa, ligera y espumosa.
Sirve de inmediato y termina con la canela molida por encima. Debe quedar muy fría, dulce, cremosa y con la ginebra presente sin quemar la garganta.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
