Una limonada de menta hecha para apagar el calor de verdad. Fría, cítrica y muy aromática, mantiene el limón vivo sin dejar que la menta amargue. Rápida, barata y limpia: una jarra que desaparece antes de que el hielo tenga tiempo de rendirse.

Exprime los limones hasta sacar todo el jugo posible, evitando aplastar demasiado la cáscara para no arrastrar amargor. Debes obtener un jugo intensamente ácido, fresco y sin semillas.
Licúa una parte del agua con el azúcar durante 15 a 20 segundos, hasta que ya no veas cristales. Agrega el resto del agua, el jugo de limón y la menta; pulsa apenas 5 a 7 segundos, solo hasta que la menta perfume y deje pequeños puntos verdes. Cuela sobre una jarra con el hielo y sirve de inmediato. Debe quedar muy fría, cítrica y herbal, sin amargor de menta. ¡Y listo! Ocho minutos, una jarra y verano resuelto.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
