Refrescancia cítrica elevada por un sutil matiz frutal y un color que cautiva. Es la bebida ideal para transformar un momento cotidiano en una pausa vibrante, equilibrando la acidez chispeante con la suavidad de un jarabe casero. Un clásico que enamora a la vista y revive el paladar.

Corta las fresas en mitades y ponlas en una cacerola con el azúcar y una parte del agua. Cocina por 5 a 6 minutos, hasta que el líquido esté rosado intenso y las fresas se ablanden.
Cuela el jarabe presionando suave las fresas, sin volverlo puré. Deja enfriar 8 minutos; debe quedar dulce, brillante y con color limpio.
Vierte el jugo de limón en una jarra y cuélalo si trae pulpa gruesa o semillas. Agrega el jarabe rosa frío y mezcla hasta que el color quede parejo.
Añade el resto del agua bien fría y mezcla. Prueba: debe sentirse cítrica, dulce y ligera; si está muy intensa, suéltala con un poco más de agua fría.
Sirve con
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
