El vigor de los Andes en un caldo denso y reconfortante. El trigo pelado se funde con la esencia de la gallina de corral, creando una textura robusta que abraza el paladar. Es el sabor genuino de Áncash, un plato que restaura el cuerpo y celebra la tierra.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Enjuaga el trigo pelado hasta que el agua salga menos turbia y escúrrelo. Corta la papa en trozos grandes, la zanahoria en bastones cortos, pica la cebolla china y el perejil, y deja el apio entero para poder retirarlo.
Coloca las presas de gallina, el trigo, el agua, el apio, la zanahoria, parte de la sal y la pimienta en la olla a presión. Cocina por 38 minutos desde que tome presión, hasta que la gallina esté tierna y el trigo empiece a soltar cuerpo.
Abre la olla solo cuando baje la presión. Retira el apio, separa las presas si quieres servirlas enteras y revisa que el trigo esté abierto y el caldo algo espeso, no aguado.
En una sartén calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla china por 2 minutos. Agrega el ajo molido, la pasta de ají panca, el orégano y el resto de la sal; cocina 3 minutos, hasta que el aderezo huela profundo y rojo.
Vierte el aderezo en la olla y mezcla con el caldo. Agrega la papa y cocina destapado por 16 minutos, hasta que esté suave y la sopa quede densa, con el trigo abrazando la cuchara.
Devuelve las presas de gallina si las separaste y cocina 3 minutos más para igualar temperatura. Ajusta solo con un chorrito de agua caliente si la llunca quedó demasiado trabada.
Apaga el fuego, agrega el perejil y reposa 5 minutos antes de servir. Debe salir muy caliente, espesa y con sabor claro a gallina, trigo y aderezo andino.