Un emblema criollo-chifa hecho para el fuego fuerte. Carne jugosa, verduras todavía firmes y una salsa intensa de sillao y vinagre llegan con papas fritas y arroz: contundente, brillante y reconocible desde el primer bocado.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta el bistec de res en tiras gruesas y sécalo muy bien con papel absorbente. Luego corta la cebolla y el tomate en gajos gruesos, el ají amarillo en tiras y pica el culantro. Déjalo todo separado y listo: una vez que la sartén esté humeando, este plato no da tiempo para ponerse a picar.
Corta las papas en bastones parejos. Calienta casi todo el aceite y fríelas en 2 tandas durante 6 a 8 minutos por tanda, hasta que estén doradas por fuera y tiernas por dentro. Escúrrelas sobre papel absorbente, sazónalas ligeramente con una parte de la sal y resérvalas sin tapar para conservar la crocancia.
Sazona la carne con el resto de la sal, la pimienta y el comino. Deja solo una película del aceite en la sartén y caliéntala bien; sella la carne en 2 tandas, dejándola quieta unos 45 segundos al entrar y salteándola después 30 a 45 segundos, hasta que tenga bordes bien dorados pero siga jugosa. Retira cada tanda apenas llegue a ese punto.
Con la sartén todavía muy caliente, agrega el resto del aceite, el ajo, la cebolla y el ají amarillo; saltea 45 a 60 segundos, hasta que la cebolla brille y se dore apenas en los bordes sin perder firmeza. Añade el tomate y saltea 20 segundos más. Vierte el vinagre tinto y el sillao, regresa la carne con sus jugos y saltea 30 a 45 segundos, solo hasta que la salsa quede brillante y cubra todo sin convertirse en caldo.
Apaga el fuego e incorpora el culantro. Sirve inmediatamente con las papas fritas y el arroz blanco cocido; deja una parte de las papas tocando la salsa y otra fuera de ella para tener jugo y crocancia en el mismo plato. Si la carne quedó dorada, la cebolla sigue firme y la salsa se ve brillante, salió como debía. ¡Y listo! 🔥