Un emblema lácteo de Cajamarca hecho para comer a cucharadas o untar en pan y rosquitas. Espeso, brillante y profundamente lechoso, concentra la leche hasta lograr un dulzor acaramelado y una textura cremosa que conserva el perfume tradicional de la canela. Pocos ingredientes, mucha paciencia y un resultado que sabe inequívocamente a Cajamarca.

Reserva una pequeña parte de la leche fresca para disolver después la fécula. Pon el resto en una olla amplia con el azúcar y la canela; calienta a fuego medio por 8 a 10 minutos, moviendo hasta que el azúcar desaparezca por completo y la leche llegue a un hervor suave. Baja el fuego y cocina por 50 minutos, removiendo cada pocos minutos y raspando bien el fondo, hasta que haya reducido claramente y tome un color crema dorado con aroma a leche caramelizada.
Mezcla la fécula de papa con la leche reservada hasta que quede completamente lisa. Retira la canela, vierte la mezcla de fécula poco a poco y cocina a fuego bajo por 18 a 22 minutos, ahora sí moviendo casi continuamente. Está listo cuando las burbujas sean lentas y pesadas, la mezcla caiga de la espátula en una cinta gruesa y al pasarla por el fondo deje un camino visible durante
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pasa inmediatamente el manjarblanco a un frasco de vidrio limpio y deja entibiar por 20 minutos. Al bajar la temperatura debe quedar denso, brillante y fácilmente untable, no cortable ni seco. Sírvelo solo, con pan o con rosquitas; si no lo vas a consumir pronto, refrigéralo una vez frío. ¡Y listo! Puro sabor cajamarquino en una cucharada.