Un clásico helado de los veranos peruanos. Fresa, agua y azúcar se licúan, embolsan y congelan hasta quedar intensamente frutales y refrescantes. Baratos, fáciles y sin vueltas: el marciano de toda la vida, hecho para cortar el calor desde la primera mordida.

Lava bien las fresas, retira las hojas y cualquier parte golpeada, y corta las más grandes por la mitad. Una fruta madura y limpia da más sabor sin necesitar esencias ni otros añadidos.
Pon en la licuadora las fresas, el agua y el azúcar blanca. Licúa durante 40 a 45 segundos, hasta que no queden trozos grandes y la mezcla se vea homogénea y fluida. Pruébala antes de congelar: debe sentirse frutal y ligeramente más dulce de lo que beberías normalmente, porque el frío reduce la percepción del dulzor.
Con ayuda del embudo, reparte la mezcla entre 8 bolsas, dejando unos 2 dedos libres en la parte superior. Expulsa el aire grande, haz un nudo firme y acomódalas en el congelador del refrigerador. Congela por al menos 6 horas, hasta que cada marciano esté completamente sólido de punta a punta
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
