La serenidad herbal hecha infusión. El boldo destaca por su fragancia alimonada y ese amargor característico que acompaña la sobremesa tras una comida generosa. Es el remedio honesto de la despensa: directo, sobrio y profundamente aromático.

Calienta el agua hasta que hierva y apaga el fuego. Espera 30 segundos antes de usarla; ese pequeño respiro ayuda a que la infusión salga aromática, no áspera como sermón de sobremesa.
Agrega el boldo al agua caliente, tapa y deja reposar 5 minutos, hasta que el líquido tome un tono amarillo verdoso y huela herbal, seco y alimonado.
Cuela y sirve caliente. Si lo dejas más tiempo, el amargor sube rápido; este mate funciona mejor directo, limpio y recién hecho.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
