Mazamorra espesa y cremosa: calabaza dulce que se amarra con chancaca y especias. La canela y el clavo perfuman el hervor y dejan ese aroma de olla de casa. Textura rústica, color naranja profundo y final lácteo con leche evaporada. La sirves tibia y se va sola.

Pela el zapallo calabaza, retira semillas y córtalo en cubos medianos. No hace falta perfección de restaurante, solo piezas parejas para que cocinen al mismo ritmo.
Pon el zapallo calabaza en una olla con la mayor parte del agua, la chancaca, la canela en rama, el clavo de olor y la sal. Cocina tapado a fuego medio por 20 minutos, hasta que el zapallo esté muy tierno.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Retira la canela en rama y el clavo de olor. Aplasta el zapallo calabaza dentro de la olla hasta dejarlo rústico y cremoso, con algunos pedacitos suaves que todavía se sientan.
Disuelve la harina de trigo con el resto del agua en un bowl pequeño, batiendo hasta que no queden grumos. Échala a la olla en hilo, moviendo sin pausa.
Cocina la mazamorra por 8 minutos, moviendo seguido, hasta que espese y al pasar la cuchara se vea el fondo por un segundo. Si salpica, baja un poco el fuego; la olla dulce también sabe atacar.
Agrega la leche evaporada poco a poco y cocina por 4 minutos más, hasta que la mazamorra quede brillante, cremosa y de color naranja profundo.
Apaga el fuego, añade la esencia de vainilla y deja reposar 5 minutos. Sirve tibia o a temperatura ambiente, cuando la textura ya se asentó y el aroma sigue vivo.