Un vigoroso abrazo de los Andes con un perfil de fermentación profundo y medicinal. Esta mazamorra es la esencia misma de la sabiduría ancestral, transformando la papa en un bálsamo reconfortante y lleno de historia. Un tesoro de nuestra sierra que desafía los sentidos y nutre el alma. Pura energía de la tierra.

Enjuaga el tocosh bajo agua corriente por 30 segundos y escúrrelo bien. Si hay partes muy oscuras o fibrosas, retíralas; queremos fermento con carácter, no castigo medieval.
Licúa el tocosh con una parte del agua por 45 segundos, hasta obtener una pasta lisa y suelta. Si queda demasiado espesa, usa un poco más de agua de la receta.
Hierve el resto del agua con la chancaca, la cáscara de naranja
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Retira la cáscara de naranja, la canela en rama y el clavo de olor. Baja el fuego antes de agregar el tocosh, porque si hierve furioso se vuelve grumoso en modo venganza andina.
Agrega la pasta de tocosh en hilo, moviendo sin pausa. Cocina a fuego bajo por 15 a 18 minutos, hasta que espese, pierda el golpe crudo de fermento y al mover se vea el fondo por un segundo.
Apaga el fuego, añade la miel de abeja y mezcla por 20 segundos. Deja reposar 5 minutos para que la textura se asiente y el aroma se redondee.
Sirve la mazamorra tibia y termina con canela molida. Debe quedar espesa, de cuchara lenta y con el perfume andino todavía presente.