Una sopa peruana nacida del minestrone italiano, transformada en una olla verde y abundante con res, tubérculos, menestras y macarrones. La albahaca, la espinaca y el queso le dan ese fondo espeso e inconfundible que hace difícil servirse solo un plato.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta la cebolla en cubos pequeños y el apio fino. Revisa el asado de tira para retirar cualquier astilla suelta de hueso. Deja el resto de las verduras para cortar mientras la carne cocina a presión; así el tiempo de la olla trabaja a tu favor.
Reserva alrededor de 100 ml del agua para la salsa verde. Calienta un poco más de la mitad del aceite en la olla a presión y dora el asado de tira por 5 a 6 minutos, volteándolo hasta que tenga buen color. Agrega la mitad de la cebolla, la mitad del ajo y todo el apio; cocina 3 minutos más. Vierte el resto del agua, añade tres cuartas partes de la sal y toda la pimienta. Cierra la olla y cocina 35 minutos desde que alcance presión; apaga y deja bajar la presión naturalmente durante unos 10 minutos antes de abrir de forma segura. La carne debe ceder fácilmente y el caldo sentirse concentrado.
Mientras la carne cocina, pela y corta la yuca y la papa en cubos medianos; corta la zanahoria y el zapallo en cubos y el choclo en rodajas. Calienta el resto del aceite en una sartén, cocina el resto de la cebolla y el ajo por 3 minutos, añade la espinaca y cocina 1 minuto; incorpora la albahaca y retira del fuego apenas se marchite. Licúa todo con el queso fresco y el agua reservada hasta obtener una salsa verde espesa y lisa.
Con la olla ya abierta, agrega el choclo, la yuca y la zanahoria; cocina destapado 6 minutos a hervor moderado. Añade la papa, el zapallo, la arveja y las habas, y cocina 6 minutos más. Incorpora los macarrones y aproximadamente dos tercios de la salsa verde; cocina 8 a 10 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que la pasta esté al dente, los tubérculos estén tiernos y el caldo se vea espeso pero todavía cuchareable.
Apaga el fuego y mezcla el resto de la salsa verde, el queso parmesano y el resto de la sal. Sirve de inmediato, repartiendo carne y verduras en cada plato. Si el caldo quedó verde, espeso y lleno de trozos todavía reconocibles, está en su punto: de esas ollas que hacen difícil no volver por otro cucharón. ¡Y listo! 🥘