Agrio, dulce y con aroma de hogar, definido por la frescura vibrante del aguaymanto y la canela. Es la esencia de nuestras mañanas caseras, una conserva que te reconecta con los Andes. Úsala para darle vida a tus desayunos.

Lava el aguaymanto, retira cualquier hoja o fruto golpeado y córtalo por la mitad. No hace falta pelar ni colar: las semillas finas son parte de la textura.
Pon el aguaymanto, el azúcar, el agua y la canela en una olla mediana. Cocina a fuego medio por 8 minutos, hasta que la fruta suelte jugo y el azúcar se disuelva por completo.
Baja el fuego y cocina por 22 a 25 minutos, moviendo seguido, hasta que la mezcla esté brillante, espesa y deje una línea limpia al pasar la cuchara por el fondo.
Agrega el jugo de limón, mezcla 1 minuto y apaga el fuego. Retira la
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pasa la mermelada caliente a un frasco de vidrio limpio y deja enfriar 20 minutos antes de tapar. Guarda refrigerada y úsala fría o a temperatura ambiente.