Bistec de res fino, apanado y frito hasta quedar dorado y crujiente por fuera sin perder jugosidad en el centro. Es una de esas comidas caseras que funcionan con casi cualquier guarnición: arroz, puré, papas fritas, ensalada o tallarines verdes. La gracia está en una carne pareja, un apanado delgado que no se desprenda y una fritura rápida.

Divide la nalga de res en 4 bistecs y retira nervios o bordes gruesos de grasa. Coloca cada filete entre láminas de film y golpéalo suavemente con el mazo hasta dejarlo de aproximadamente 5 a 7 mm de grosor. Seca la superficie con papel absorbente y sazona ambos lados con toda la pimienta y aproximadamente dos tercios de la sal. La carne debe quedar fina y pareja, pero no rota.
Coloca la harina y el pan rallado en recipientes separados. En otro bowl bate el huevo con el resto de la sal hasta romper completamente las claras. Pasa cada bistec primero por harina, sacudiendo muy bien el exceso; luego por huevo y finalmente por pan rallado, presionando con las manos para que se adhiera una capa uniforme. Déjalos reposar
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Calienta el aceite vegetal en una sartén amplia a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente pero sin humear, fríe las milanesas en tandas durante aproximadamente 2 minutos por el primer lado y 1½ a 2 minutos por el segundo, sin amontonarlas. Retíralas cuando el apanado esté uniformemente dorado y crujiente y la carne siga jugosa en el centro. Pásalas a papel absorbente durante 1 minuto y sirve inmediatamente. ¡Y listo! Carne, huevo, harina y pan: la milanesa de casa no necesita una tesis para desaparecer del plato. 😌