Dulzor ambarino y calidez especiada que definen la tradición líquida de Jaén. La Mistela es el alma de la Sierra de Segura, un licor artesanal que transforma el café y el aguardiente en un abrazo de hospitalidad andaluza. Elegante, aromática y con ese carácter serrano que invita a la sobremesa.

Calienta la mitad del agua hasta que hierva suave. Agrega el café tostado molido, apaga el fuego y deja infusionar 5 minutos, hasta que huela intenso y oscuro, sin llegar a quemado.
Cuela el café con colador fino. En la misma olla, junta ese café con el resto del agua, la canela en rama, el anís en grano, la cáscara de naranja y el clavo de olor. Hierve muy suave por 8 minutos, hasta que las especias se abran y el líquido quede perfumado.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega el azúcar blanca y mueve por 4 a 5 minutos, hasta que se disuelva por completo y el líquido se vea brillante. Apaga y deja entibiar 10 minutos; si el almíbar entra hirviendo, castiga el aroma del aguardiente.
Cuela el almíbar especiado y mézclalo con el aguardiente en un frasco de vidrio limpio. Cierra y agita 20 segundos, hasta que todo quede uniforme y ámbar.
Deja reposar la mistela en lugar fresco y oscuro por 7 días, agitando el frasco una vez al día. Luego embotella y sirve en copas pequeñas, a temperatura ambiente o apenas fría. Debe quedar dulce, especiada y con café largo, no como trago apurado de emergencia.