La elasticidad delicada de la masa japonesa abraza la untuosidad de nuestra lúcuma en un bocado de pura seda. Este mochi es un puente entre dos mundos, fusionando la técnica del arroz con la dulzura terrosa y nostálgica del “oro de los incas”. Una experiencia Nikkei vibrante y elegante.

Mezcla la pulpa de lúcuma, el queso crema, el azúcar en polvo y la leche en polvo hasta tener una crema espesa. Refrigera 15 minutos, hasta que el relleno esté firme y se pueda porcionar sin chorrear.
Mezcla la harina de arroz, el almidón de yuca, el azúcar blanca y el agua hasta que no queden grumos. La mezcla debe verse líquida y uniforme, como una masa cruda de panqueque.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Cocina la masa en microondas por 1 minuto, mezcla con espátula húmeda y repite en tandas de 30 segundos hasta que esté brillante, pegajosa y casi traslúcida. Normalmente toma 3 a 4 minutos en total.
Espolvorea la mesa con almidón de maíz y vuelca la masa caliente encima. Cubre también la superficie y deja que baje el calor 3 minutos, solo hasta poder tocarla sin quemarte.
Divide la masa en 10 porciones, aplana cada una con el centro un poco más grueso y pon una cucharadita de relleno de lúcuma. Cierra pellizcando los bordes y redondea con suavidad; si se pega, usa más almidón, no más fuerza.
Refrigera los mochis 10 minutos antes de servir. Deben quedar frescos, suaves y elásticos, con el relleno de lúcuma cremoso pero contenido.