Una mostaza de pollería amarilla, fluida y apenas dulce. Tiene acidez suficiente para despertar papas y pollo, pero sigue suave y fácil de comer. Sabe a mesa de pollería: directa, familiar y peligrosamente buena cuando queda una última papa.

Pon en un bowl la mostaza, la mayonesa, el vinagre, el azúcar, la sal y unas tres cuartas partes del agua. Bate durante 30 segundos, hasta que desaparezcan los grumos y la salsa quede lisa, amarilla y brillante.
Frota el orégano seco entre los dedos para despertar el aroma y agrégalo al bowl. Incorpora poco a poco el resto del agua mientras bates unos 20 segundos más, hasta que la mostaza caiga de la cuchara en una cinta ancha y fluida, sin quedar aguada. Sirve fría o al tiempo.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
