Muffins clásicos de vainilla con miga suave, húmeda y ligeramente mantequillosa. La receta usa el método tradicional: secos por un lado, líquidos por otro y una mezcla breve para evitar una miga dura. Sencillos, económicos y perfectos para loncheras o merienda.

Precalienta el horno a 200 °C y prepara el molde para muffins. En un bowl grande mezcla la harina sin preparar, el azúcar blanca, el polvo de hornear y la sal durante unos 20 segundos, hasta distribuirlos de manera uniforme.
En otro bowl bate los huevos, la leche fresca, la mantequilla sin sal derretida y tibia, y el extracto de vainilla durante
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Vierte los líquidos sobre los secos y mezcla con espátula únicamente hasta que desaparezca la harina seca. Detente aunque queden algunos grumos pequeños: la masa debe verse espesa y algo irregular. Sobrebatir desarrolla demasiado la harina y deja muffins duros.
Reparte la masa entre las 12 cavidades del molde, llenándolas aproximadamente hasta tres cuartos de su capacidad. Procura distribuir cantidades similares para que todos los muffins terminen de cocinarse al mismo tiempo.
Hornea a 200 °C durante 18 a 20 minutos, hasta que las cúpulas estén doradas, se sientan firmes y recuperen su forma al presionarlas suavemente en el centro. Retira el molde apenas estén cocidos para no secar la miga.
Deja reposar los muffins 5 minutos dentro del molde y luego pásalos a una rejilla enfriadora. Sírvelos tibios o a temperatura ambiente, cuando la miga ya esté asentada pero conserve su textura suave y húmeda.