Encurtido chifa de nabo bien crocante, con ese golpe agridulce que limpia el paladar. Va en láminas finas, primero se sala para que suelte agua y luego se macera en vinagre blanco con toque de ají amarillo. Simple, filudo y perfecto para cortar la grasa del plato.

Pela el rábano si la piel está gruesa y córtalo en láminas muy finas. Si tienes mandolina, úsala con cuidado: la idea es que cada lámina quede flexible pero todavía firme.
Mezcla el rábano con la sal y déjalo reposar 25 minutos, hasta que suelte bastante agua y se sienta más flexible. Enjuaga rápido y escurre muy bien; si queda empapado, el encurtido sale flojo.
Disuelve el azúcar blanca en el vinagre blanco y el agua. Agrega el ají amarillo en tiras y el Ajinomoto si lo quieres más chifa. La salmuera debe quedar agridulce, filuda y limpia.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Une el rábano bien escurrido con la salmuera y guarda en un frasco limpio. Refrigera mínimo 45 minutos, hasta que las láminas estén frías, crocantes y con el golpe agridulce metido.