Galletitas dobles tipo sándwich: base sólida y tapa con “ventanita”, hechas con harina y maicena para una mordida arenosa y delicada. Se hornean parejitas, se rellenan con manjar blanco y jalea de fresa, y el relleno asoma justo al centro. Un clásico de vitrina: simple, fino y bien antojable.

Bate la mantequilla con la mayor parte del azúcar impalpable y la sal por 2 a 3 minutos, hasta que esté cremosa y pálida. Agrega las yemas y la vainilla, y bate solo hasta integrar.
Incorpora la harina, el almidón de maíz y el polvo de hornear
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Precalienta el horno a 170 °C y cubre una bandeja con papel manteca. Trabaja la masa fría en tandas para que no se ablande demasiado mientras cortas.
Estira la masa a 4 mm de grosor. Corta discos parejos y abre una ventanita en la mitad de ellos; junta recortes con suavidad para no endurecer la masa.
Acomoda las galletas en la bandeja y hornea por 10 a 12 minutos, hasta que se vean mates y apenas doradas en la base. Déjalas enfriar por 15 minutos antes de rellenar.
Espolvorea las tapas con ventana usando el resto del azúcar impalpable. Unta manjar blanco en las bases, coloca las tapas encima y rellena el centro con jalea de fresa hasta que asome bonito, sin desbordarse.