Bocado horneado de la Amazonía peruana hecho con almidón de yuca, manteca vegetal y huevo, perfumado con anís y un toque de aguardiente. Por fuera queda firme y pálido; por dentro, una miga seca y delicada que se deshace apenas la muerdes. Es simple, tradicional y tiene esa identidad selvática que no pide permiso.

Mezcla el almidón de yuca, el azúcar, el anís en grano y la sal en un bowl grande. Rompe cualquier grumo con la mano: la masa debe empezar fina y suelta, sin piedritas secas escondidas.
Agrega la manteca vegetal y frótala contra el almidón por 3 a 4 minutos, hasta formar una arena húmeda y pareja. Este sobado corto es lo que luego deja el ñuto seco, delicado y quebradizo.
Incorpora los huevos y el aguardiente poco a poco. Amasa solo hasta obtener una masa suave, compacta y manejable; si queda seca, trabaja un minuto más antes de añadir líquido extra.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Forma cilindros delgados con la masa y córtalos en bocados pequeños, de más o menos 1 cm de grosor. Acomódalos en una bandeja con papel manteca, dejando un poco de espacio entre cada pieza.
Hornea a 160 °C por 18 a 22 minutos, hasta que los ñutos estén firmes, pálidos y secos por fuera. No busques dorado fuerte: si se tuestan demasiado, pierden su carácter delicado.
Pásalos a una rejilla y deja enfriar por 15 minutos antes de comer. Deben quedar secos, firmes y frágiles, con una miga que se deshace apenas la muerdes.