El Pan con Pavo es el alma de la mesa salvadoreña, un abrazo de sabores especiados y texturas reconfortantes. La carne jugosa se baña en una salsa robusta de tomates y relajo tostado, equilibrada por el frescor crujiente del curtido. Es tradición pura, un bocado que sabe a fiesta y hogar. Potente, meloso y vibrante.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta fino el repollo, ralla la zanahoria y lamina la cebolla blanca. Mézclalos con el vinagre blanco, el agua, la sal y el orégano seco. Reposa 20 minutos, hasta que quede ácido, crujiente y más amable al morder.
Sazona las presas de pavo con mostaza, salsa inglesa, jugo de naranja, parte de la sal, la pimienta y el comino. Reposa 15 minutos; luego dóralas con el aceite vegetal por 8 minutos, hasta que tomen color por fuera.
Retira el pavo un momento. En la misma olla sofríe la cebolla blanca y el chile ají fresco por 5 minutos, hasta que estén suaves. Agrega el tomate, el relajo, la miga de pan, el fondo de ave y el resto de la sal; hierve suave 15 minutos, hasta que el tomate colapse.
Licúa la salsa hasta que quede espesa y lisa. Regresa la salsa a la olla junto con el pavo, tapa a medias y cocina 45 minutos, hasta que la carne esté tierna y la salsa tenga color rojo profundo.
Retira el pavo, separa la carne del hueso y devuélvela a la salsa. Cocina 5 minutos más, solo para que quede bien bañada y jugosa. Corta el pepino, el rábano y alista el berro.
Abre el pan francés, caliéntalo apenas y rellena con pavo bien salseado. Encima van el curtido, berro, pepino y rábano. Sirve tibio, con salsa extra: este pan no nació para ser tímido.