Un pan ceremonial andino con forma de wawa. Dulce, tierno y especiado, aparece en Todos los Santos cubierto de grageas y ajonjolí, listo para compartir, regalar u ofrecer. Su miga suave y el perfume de anís, canela y clavo hacen que el primer corte ya se sienta a fiesta.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mezcla en un bowl la harina panadera, el azúcar, la leche en polvo, la canela, el clavo, el anís y la sal. En una jarra aparte disuelve la levadura seca en el agua tibia y déjala hidratar mientras terminas de mezclar los secos, unos 5 minutos, hasta que se vea uniforme y empiece a mostrar pequeñas burbujas.
Agrega al bowl la mezcla de levadura, el 85 % del huevo y la vainilla. Une hasta formar una masa y amasa durante 6 a 8 minutos; luego incorpora la manteca vegetal poco a poco y continúa amasando 8 a 10 minutos más, hasta que la masa esté lisa, elástica y apenas pegajosa, y puedas estirar un borde fino sin que se rompa de inmediato. Evita corregirla con harina extra: una masa dura termina en una wawa seca.
Forma una bola, cúbrela con film plástico y deja levar durante unos 60 minutos, hasta que esté visiblemente inflada y cerca de duplicar su volumen. Al presionarla suavemente con un dedo, la marca debe regresar despacio en lugar de cerrarse de golpe.
Desgasifica la masa con suavidad y divídela en dos porciones iguales. Sobre bandejas con papel manteca, forma cada wawa con un cuerpo alargado, cabeza definida y detalles sencillos de brazos o manta, procurando que las uniones queden bien presionadas para que no se separen al crecer. Cubre y deja levar 40 minutos, hasta que las figuras estén ligeras, redondeadas y aproximadamente un 60 % más voluminosas. Cuando falten 15 minutos, precalienta el horno a 175 °C.
Pincela las wawas con el 15 % de huevo reservado y termina con las grageas y el ajonjolí, presionándolos apenas para que se adhieran. Hornea durante 32 a 36 minutos, hasta que estén bien doradas, firmes en la base y claramente más livianas al levantarlas. Si la superficie toma demasiado color antes de tiempo, cúbrela flojamente con papel manteca durante los últimos minutos.
Pasa las wawas a una rejilla y déjalas enfriar 20 minutos antes de cortar; la miga termina de asentarse mientras baja la temperatura. Sírvelas tibias o a temperatura ambiente. ¡Y listo! Si la miga quedó tierna y el aroma de anís, canela y clavo aparece antes del primer bocado, la fiesta ya está puesta en la mesa 😌