Un clásico que no necesita presentación. Papas doradas y bien crujientes por fuera, con centro suave y cremoso, hechas con una técnica doméstica de una sola fritura. Baratas, directas y peligrosamente fáciles de seguir comiendo.

Pela la papa blanca y córtala en bastones de unos 8 a 10 mm, procurando que queden parejos. Sécalos muy bien con papel, pásalos a una olla mediana todavía fría y vierte encima el aceite vegetal frío, procurando que las papas queden sumergidas.
Pon la olla a fuego alto y deja que el aceite y las papas se calienten juntos. Cuando el aceite hierva con fuerza, continúa cocinando sin moverlas durante unos 12 a 15 minutos, hasta que estén tiernas y la superficie empiece a afirmarse. Luego sepáralas con cuidado usando la espumadera y cocina 5 a 8 minutos más, moviendo ocasionalmente, hasta que estén uniformemente doradas y crujientes. Mantente junto a la olla y evita cualquier contacto del aceite caliente con agua.
Retira las papas fritas con la espumadera y déjalas escurrir sobre papel absorbente. Sazona inmediatamente con la sal
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
