Fettuccine al dente con pollo dorado y una salsa cremosa de mantequilla, crema de leche y queso parmesano. Es la versión de Alfredo que se volvió familiar en mesas y restaurantes peruanos: abundante, suave y hecha para servirse inmediatamente, antes de que la salsa pierda su textura sedosa.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Divide la pechuga de pollo en filetes de grosor parejo y sécalos bien con papel absorbente. Sazona ambos lados con aproximadamente una cuarta parte de la sal y la mitad de la pimienta. Calienta 20 g de la mantequilla en una sartén amplia a fuego medio-alto y cocina el pollo durante 3 a 4 minutos por lado, hasta que esté bien dorado y alcance 74 °C en la parte más gruesa. Retíralo y déjalo reposar 5 minutos antes de cortarlo en tiras.
Mientras el pollo se cocina, lleva el agua a hervor en una olla grande con aproximadamente tres cuartas partes de la sal. Agrega el fettuccine y cocínalo hasta quedar al dente, siguiendo como referencia el tiempo del paquete y probándolo durante el último minuto. Antes de colar, reserva aproximadamente 150 ml del agua de cocción. Escurre la pasta sin enjuagarla.
Baja el fuego de la sartén a medio-bajo y derrite los 45 g restantes de mantequilla, aprovechando el fondo dorado que dejó el pollo. Agrega la nata líquida y el resto de la pimienta. Calienta durante 2 a 3 minutos, hasta que la crema esté humeante y empiece a espesar ligeramente, pero sin dejar que hierva agresivamente.
Baja el fuego al mínimo y agrega el queso parmesano poco a poco, mezclando constantemente hasta que se funda y la salsa quede lisa y cremosa. Incorpora inmediatamente el fettuccine y mezcla con pinzas durante 1 minuto. Añade agua de cocción reservada de a pocos, solo la necesaria para que la salsa quede sedosa, brillante y capaz de cubrir los fideos sin formar una pasta espesa.
Agrega el pollo cortado y mezcla apenas 30 a 60 segundos, solo para calentarlo y cubrirlo con la salsa. Sirve inmediatamente: el punto correcto es fettuccine al dente envuelto en una crema fluida y brillante, con pollo dorado todavía jugoso. Si la pasta espera demasiado, la salsa seguirá espesando. ¡Y listo! Alfredo no pide veinte ingredientes; pide queso, crema, mantequilla y que nadie abandone la sartén en el momento crítico. 😌