Potencia aromática y textura sedosa que constituye el cimiento de nuestra sazón. Es el aroma que despierta las mañanas en las cocinas peruanas, un aliado indispensable que ahorra tiempo sin sacrificar frescura. Directo, puro y listo para transformar cualquier aderezo.

Pela el ajo y corta cualquier brote verde del centro si aparece. Ese brote puede amargar la pasta, así que mejor sacarlo antes de licuar.
Pon el ajo en la licuadora con el aceite vegetal, el agua y la sal. Licúa por 45 segundos, pausando para bajar los bordes, hasta que se forme una pasta lisa y espesa.
Revisa la textura: debe caer lento de la cuchara, no chorrear. Si la licuadora se traba, agrega apenas un chorrito de agua y licúa 10 segundos más.
Pasa la pasta a un frasco limpio y refrigera de inmediato. Úsala dentro de 4 días o congélala en porciones pequeñas; por seguridad, no la guardes a temperatura ambiente.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
