Pastel de carne clásico, jugoso y fácil de cortar, con una mezcla sencilla de res, cebolla y pan hidratado que evita que quede seco. El glaseado de ketchup se carameliza ligeramente en el horno y aporta ese acabado agridulce reconocible del meatloaf norteamericano. Económico, familiar y hecho para repetirse sin convertir la cena en proyecto.

Calienta el horno a 190 °C y pica la cebolla blanca muy fino. En un bowl grande mezcla el pan rallado con la leche y deja que se hidrate 2 minutos, hasta formar una pasta húmeda. Agrega la cebolla, el huevo, el 33 % del ketchup, el 75 % de la salsa inglesa, la sal y la pimienta. Incorpora la carne molida
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pasa la mezcla a una bandeja para horno y forma con las manos un bloque de unos 20 × 10 cm, de grosor parejo y sin compactarlo con fuerza. Mezcla el 67 % restante del ketchup, el azúcar rubia y el 25 % restante de la salsa inglesa, y extiende el glaseado sobre la superficie y los lados visibles. Debe quedar una capa fina y uniforme, no una piscina de salsa.
Hornea durante 40 a 45 minutos, hasta que el glaseado esté brillante, ligeramente caramelizado en los bordes y un termómetro insertado en el centro marque 71 °C. Retira la bandeja con guantes y deja reposar el pastel 8 minutos antes de cortarlo; ese descanso permite que los jugos se redistribuyan y que las rebanadas mantengan la forma. Sirve en tajadas gruesas. ¡Y listo! Si corta limpio pero todavía se ve jugoso por dentro, el meatloaf hizo exactamente su trabajo 😌