Dulzura cremosa y alma andina en cada bocado. Este pastel de choclo equilibra la suavidad del maíz tierno con el carácter salado de los quesos regionales, creando una textura húmeda irresistible. Un clásico del confort peruano que celebra la generosidad de nuestra tierra. Directo al corazón y al paladar.

Desgrana el choclo con cuchillo, ralla o desmenuza el queso fresco serrano y corta el queso mantecoso en cubos pequeños. Derrite la mantequilla y deja que pierda calor fuerte antes de mezclar.
Licúa el choclo en tandas con la leche evaporada y los huevos, solo hasta formar una crema espesa con textura. No lo vuelvas líquido: el pastel necesita sentir el grano.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mezcla la crema de choclo con la mantequilla, la mayor parte del azúcar rubia, la harina, el polvo de hornear, el anís y la sal. Debe quedar una masa espesa, dulce-salada y brillante.
Engrasa un molde y vierte la mitad de la masa. Reparte el queso fresco serrano y el queso mantecoso en el centro, cubre con el resto de masa y empareja sin aplastar demasiado.
Espolvorea el resto del azúcar rubia encima y hornea a 180 °C por 40 a 45 minutos, hasta que la superficie esté dorada, los bordes firmes y el centro todavía húmedo pero no líquido.
Deja reposar el pastel 10 minutos antes de cortar. Sirve tibio o caliente, con el choclo húmedo y el queso suave en el centro.