Un clásico de picantería arequipeña, cremoso por dentro y dorado arriba. Las capas finas de papa y queso Paria quedan tiernas y bien cuajadas, con el perfume suave del anís que lo vuelve inconfundible. Sírvelo tibio junto a un rocoto relleno y queda clarísimo por qué esta dupla no se separa.

Precalienta el horno a 180°C. Pela la papa blanca y córtala en láminas parejas de 3 a 4 mm; mantén ese grosor para que todas se ablanden al mismo tiempo y ninguna quede dura en el centro.
Bate el huevo con la leche evaporada, el anís y la sal durante 1 minuto, hasta obtener un ligue uniforme y ligeramente espumoso. La sal debe quedar bien disuelta antes de armar las capas.
Unta un molde rectangular de unos 20 × 30 cm con aproximadamente un tercio de la mantequilla. Forma capas alternando las láminas de papa con el
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Vierte el ligue despacio por toda la superficie y mueve suavemente el molde para que baje entre las capas. Reparte el resto de la mantequilla en pequeños puntos por encima; el líquido debe verse entre las láminas, no quedarse solo en la superficie.
Hornea a 180°C durante 45 minutos, o hasta que al insertar un cuchillo en el centro atraviese la papa sin resistencia dura, el ligue esté cuajado y la superficie se vea dorada. Retira con guantes y deja reposar 5 minutos antes de cortar; sirve tibio. Si el corte se mantiene unido pero el interior sigue cremoso, salió como debe. ¡A la mesa!