Un clásico amazónico de plátano verde con doble fritura. Dorados y crujientes por fuera, suaves al centro y con ese punto salado que pide comerlos recién hechos; funcionan igual de bien como piqueo que junto a pescados, cecina o carnes.

Corta las puntas del plátano bellaco, haz un corte superficial a lo largo de la cáscara y pélalo. Córtalo transversalmente en rodajas gruesas, de unos 3 cm, procurando que queden parejas para que se ablanden al mismo ritmo en la primera fritura.
Calienta aproximadamente dos tercios del aceite vegetal a fuego medio. Introduce los trozos con cuidado, siempre alejándolos de ti, y fríelos 5 a 6 minutos, girándolos un par de veces, hasta que estén amarillo pálido, apenas dorados y suaves al presionarlos con la pinza. El aceite debe burbujear de forma constante, pero nunca humear.
Retira los trozos y pásalos brevemente a papel absorbente. Mientras todavía están calientes, colócalos sobre la tabla y presiónalos con el rodillo hasta formar discos de alrededor de 1 a 1.5 cm de grosor. Aplasta de forma firme pero gradual: deben abrirse hacia los lados sin quebrarse en pedazos.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega el resto del aceite y sube a fuego medio-alto. Devuelve los discos a la sartén y fríelos 2 a 3 minutos, volteándolos una vez, hasta que estén bien dorados, secos en la superficie y claramente crujientes en los bordes. Retíralos al papel absorbente, espolvorea inmediatamente la sal y sírvelos calientes. ¡Y listo! Si crujen al morder pero conservan un centro suave, salieron como deben. 🔥