Pejerreyes abiertos y sin espinas, cubiertos por un arrebozado ligero de huevo, harina y cerveza y fritos hasta quedar dorados y crujientes. La salsa criolla aporta cebolla, limón y ají para cortar la fritura sin esconder el sabor delicado del pescado. Costero, casero y especialmente bueno apenas sale de la sartén.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta la cebolla morada en pluma fina y mézclala con el jugo de limón, el ají limo picado, el culantro y una cuarta parte de la sal. Déjala reposar 10 minutos, hasta que la cebolla esté brillante y ligeramente suavizada, pero todavía crocante. Reserva la salsa criolla para servirla al final.
Revisa los pejerreyes abiertos, retira con las pinzas cualquier espina que haya quedado y sécalos muy bien con papel absorbente. Sazónalos por ambos lados con la pimienta y algo más de la mitad de la sal restante. Mantenlos fríos mientras preparas el arrebozado.
Bate el huevo con la cerveza rubia y el resto de la sal. Incorpora la harina poco a poco y mezcla solo hasta que no queden bolsas secas. El arrebozado debe quedar fluido y capaz de cubrir el pescado con una película fina; si se vuelve una pasta pesada, la corteza dominará al pejerrey. Úsalo apenas esté listo.
Calienta el aceite vegetal a fuego medio-alto. Pasa cada pejerrey por el arrebozado, deja escurrir el exceso unos segundos y fríe en tandas sin amontonar durante aproximadamente 1½ a 2 minutos por lado. Retira cuando la cubierta esté dorado claro, seca y crujiente, y el pescado se vea opaco y jugoso en el centro. Escurre sobre papel absorbente durante 1 minuto y sirve inmediatamente con la salsa criolla al costado o colocada justo al momento de comer. ¡Y listo! Si cruje primero y después aparece el sabor delicado del pejerrey, el arrebozado hizo exactamente su trabajo. 😌