Un almuerzo peruano de menú que junta lentejas guisadas, arroz blanco y pescado recién frito. La menestra queda melosa con papa, tomate, ají panca y orégano, mientras el pescado llega con una capa fina y dorada que aguanta hasta el primer bocado. Casero, económico y de esos platos que explican por qué el lunes de lentejas sigue vivo.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Revisa y enjuaga las lentejas. Ponlas en una olla con el agua, lleva a hervor y cocina a fuego medio durante 25 a 30 minutos, hasta que estén tiernas pero todavía enteras. Si aparece espuma en la superficie, retírala con una cuchara.
Mientras las lentejas se cocinan, pica la cebolla y el tomate. Calienta una quinta parte del aceite vegetal en una sartén y cocina la cebolla durante 5 a 6 minutos, hasta que esté suave y ligeramente dorada. Agrega algo más de la mitad del ajo, la pasta de ají panca, el tomate, el comino, el orégano y la mitad de la sal; cocina 5 minutos más, hasta que el tomate se deshaga y el aderezo quede espeso, brillante y sin olor crudo a ají.
Agrega el aderezo a la olla de lentejas junto con la papa blanca cortada en cubos medianos. Cocina todo junto durante 10 a 12 minutos a fuego medio-bajo, moviendo de vez en cuando, hasta que la papa esté tierna y las lentejas queden melosas, con líquido suficiente para cubrir la cuchara sin parecer sopa.
Mientras termina la menestra, seca muy bien los filetes de pescado. Sazónalos con el resto del ajo, la pimienta y el resto de la sal. Pásalos por la harina, formando una capa fina, y sacude cuidadosamente todo el exceso.
Calienta el resto del aceite vegetal en una sartén amplia a fuego medio-alto. Fríe el pescado en tandas durante 3 a 4 minutos por lado, volteándolo una sola vez, hasta que quede bien dorado, crujiente por fuera y se separe fácilmente en láminas por dentro. Retíralo apenas llegue a ese punto para no secarlo.
Sirve las lentejas calientes junto con el arroz blanco cocido y coloca el pescado recién frito encima o al lado, sin enterrarlo en la menestra. ¡Y listo! La cuchara debe encontrar lentejas melosas y papa suave; el tenedor, pescado todavía crujiente. Ahí está el almuerzo de lunes. 😌