Pesto verde intenso: albahaca fresca, piñones y quesos curados ligados con aceite de oliva en frío. La clave es mantener el color y el perfume: pulsos cortos y nada de recalentar la mezcla. Salsa lista para napar pasta o levantar un sándwich al instante.

Lava la albahaca con suavidad, escúrrela y sécala muy bien. Si entra mojada, el pesto queda aguado y se oxida más rápido; queremos hojas frescas, no sopa verde con complejo de salsa.
Pela el ajo y ten listos los piñones, el queso parmesano, el queso pecorino, la sal y el aceite de oliva. El pesto va rápido: medir antes evita procesarlo de más.
Procesa el ajo, los piñones, la sal y la mitad del aceite de oliva
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega el queso parmesano, el queso pecorino y el resto del aceite de oliva. Pulsa 3 a 5 veces, hasta que la salsa quede cremosa pero con textura; si la calientas por insistente, la albahaca te cobra el color.